sábado, 22 de marzo de 2008

La suerte está echada



Una revisión crítica sobre la crítica de la película y una visita al pasado de la yeta y la mufa


"Con una puesta en escena limitada por donde se la mire, sin vuelo alguno, actuaciones fallidas, una música (compuesta por Alejandro Lerner) que intenta forzar todos los resortes emocionales del público y resoluciones caprichosas, que llevan a que todo termine bien como por arte de magia (a partir de una "justicia poética" despóticamente implantada por el autor), La suerte está echada expone claramente las dificultades que tiene Borensztein para comprender el cine. El mundo que arma parece de cartón, sin cimientos que lo sostengan. Y se nos revela reaccionario, demagógico y discursivo." Es la crítica de Rodrigo Seijas . Para mí, ésta es la clase de crítica "reaccionaria, demagógica y discursiva", que no aporta nada y que nadie debería utilizar como guía para ver una película.


Otras críticas han sido un poco más benevolentes. Pero me voy a valer de ésta para desarrollar un aspecto que los críticos ignoraron -no veo por qué tendrían que atenderlo , ya que para eso está El Séptimo Enano-, y es el origen y significado de la yeta o la mufa con relación a la cultura argentina.

No, por cierto, no voy a empezar hablando del ex-presidente Menem y su fama de mufa que trascendió las fronteras, de la caída y posterior traumatismo y vómitos que sufrió Miguel Bosé en Chile tras visitar a Cecilia Bolocco, llegando a suspender su recital; y tampoco de la escasa distinción del ex-presidente Néstor Kirchner cuando, al referirse a Menem en un discurso, llevó solapadamente su mano a la bragueta, lo cual en buen castizo se llama agarrarse el huevo izquierdo, cábala argentina que supuestamente protege ante la presencia e incluso la sola mención de un yeta o mufa.

En mi caso utilizo esta cábala al escribir sobre los críticos de cine, o sea que deberán disculparme pero no será fácil escribir el resto del post con una sola mano. Este gesto grotesco y vernáculo es utilizado de forma hilarante en la película, cuando el protagonista es presentado a una suerte de sociedad iniciática de mufas que, ante la aparición del neófito, se toman del huevo izquierdo en forma ritual. Me extendería sobre este gesto y sus conexiones históricas, semánticas y biológicas, pero apenas si voy a hablar de la película, ya que otros lo hacen por mí, sólo lo menciono acá para que no sean desviados por aquellos cuya mirada está demasiado distorsionada por la lente de una cámara y no son capaces de ver algo más. Y si consigo interesarlos con esta nota, estoy seguro de que cuando vean la película si no lo hicieron, o la vuelvan a ver, tendrán nuevos elementos para juzgar.

Como hay gente que aún piensa otra cosa, empecemos por dejar claro que los vocablos yeta y mufa son de origen italiano y de allí pasan al lunfardo, que luego populariza el tango. En el humor contemporáneo puede apreciarse la equivalencia de yeta y mufa en la composición María Ignacia de Hugo Varela:

Cuando quise pintar con un pincel toda tu hermosura,
se salieron los pelos del pincel, se secó la pintura.
Cuando estaba escribiendo para ti una prosa distinta,
sólo cuatro palabras escribí y se acabó la tinta.
La tinta...
Cuando fuimos juntos a bailar un bolero sencillo,
por motivos que aún no puedo explicar me disloqué un tobillo.
Cuando quise besarte, estornudé.
Por prenderte un cigarrillo, me incendié.
Y me entraron basuritas en los ojos, cuando te miré.
Por eso es que tú, eres yeta, definitivamente, eres yeta.
Será mejor si te pierdo, si te he visto, noooo me acuerdo.
Eres yeta definitivamente, eres yeeeeeta
y ya no me causa gracia que cuando digo tu nombre
siempre tengo una desgracia.
¡María Ignacia!


Como puede leerse en un magnífico artículo de la Academia Nacional del Tango sobre la etimología de Yeta y Jettatore:

"Se originó como una suerte de aféresis de la voz dialectal meridional italiana incorporada ya al italiano general 'jettatura: influjo maléfico'. Se trata, en rigor, de un término del dialecto napolitano. El Dizionario dialettale napoletano de Antonio Altamura –Edit. Fausto Fiorentino, Nápoles 1956–, registra: 'Jettatura, mal de ojos, atractivo maléfico'. Y también: 'Jettatore, hombre maléfico que con su presencia produce daño a los demás'."

Como vemos, tiene origen en la creencia en el "mal de ojo", que se remonta tan lejos como el Antiguo Egipto, donde el Ojo de Horus servía como talismán contra este mal. Según algunos médicos "los síntomas que se le atribuyen al mal de ojo corresponden, la mayoría de las veces, a un típico caso de gastroenteritis, es decir una inflamación del estómago y de los intestinos debida a diversas causas, entre ellas una infección provocada por virus, gérmenes y parásitos". Aunque esta opinión es repetable, indudablemente no explica otras muchas variantes atribuidas al mal de ojo como la capacidad de ciertas personas de marchitar las plantas con sólo mirarlas. A menudo estos individuos reciben el calificativo de mufas.

Lo interesante es que también encontramos una conexión de tipo orgánico cuando investigamos el origen de la palabra mufa, que como vemos se empleada indistintamente como sinónimo de yeta.

En el capítulo cuatro del libro Enfermedades y afectos de Luis Chiozza, Psicoanálisis de las Afecciones Micóticas, encontramos anotado que:

«Muffa llaman los italianos al "moho", es decir, al hongo muy pequeño que se cría en la superficie de los cuerpos orgánicos [...] La palabra "mufa" pertenece al lunfardo porteño y tiene tres acepciones: "mal humor", también "mala suerte" y, además, "esplín, tedio" [...] Para Gobello (1978), el estudio etimológico del vocablo "mufa", descubre dos líneas significativas. La primera alude al malhumor, mientras que la segunda, la que tiene un uso más habitual, especialmente entre los jugadores porteños, se refiere a la "mala suerte" o "yeta". [...] El mismo autor (Ibíd. pág. 192) destaca que para otros estudiosos el término "mufa" se encuentra entre los genovesismos y otros dialectos italianos. Dice, además, que Gaspero Patriarchi había registrado en su Vocabolario Veneziano e Padovano: «Star mufo, o esser mufo. Star taciturno, malinconico, solo, abbandonato (Estar mufado, o ser mufoso. Estar taciturno, melancólico, solo, abandonado). [...] Mufar también es "transmitir mala suerte, y generar mal humor".

Este interesantísimo ensayo cuya lectura completa recomiendo a quien desee profundizar, establece una conexión entre los hongos y el sentimiento de "mufa" desde un punto de vista orgánico y psicológico:


"Durante la investigación psicoanalítica de los trastornos hepáticos, se nos hizo evidente la vinculación de lo hepático con el aburrimiento y la mufa. Se usa la expresión "estar podrido" para referirse al estar aburrido o fastidiado, lo mismo que la expresión "estar mufado", usada como sinónimo de "estar podrido", y que deriva de "mufa", que es un hongo de hifas verdes que suele aparecer en alimentos expuestos a la humedad..."

Pero, ¿qué tienen que ver los hongos con la suerte? Graves (Robert, supongo) encontró " coincidencias entre los relatos míticos provenientes de la cultura griega y la mazateca. En el folklore de ambas, a los hongos se los denomina 'alimento de los dioses'. Las dos culturas atribuyen al rayo la generación de los hongos, y tanto una como otra conciben dioses relacionados con los hongos: en Grecia, el dios Dioniso, y en Méjico, entre los mazatecas, Tlaloc". Los hongos entran como componente secreto en todas las fórmulas para elixires de inmortalidad de los pueblos primitivos, pero también, como señala Pérez–Rioja (1962) el hongo era un talismán de buen augurio. Es comprensible, entonces, que los desórdenes relacionados con los hongos -y sus efectos en el organismo- sean relacionados con la pérdida de fortuna e incluso contagio de la mala suerte. Y por último, no pueden dejar de mencionarse las propiedades de ciertas setas alucinógenas usadas por chamanes de diversas culturas a fin de adquirir estados alterados de conciencia. El mismo Robert Graves, investigando la prehistoria griega, probó uno de estos hongos sagrados y, según dice, su ingesta le ayudó a comprender mejor el pensamiento mágico de la antigüedad. El uso y sentido que aquellos pueblos otorgaban a esta clase de sustancias ya no se verifica en nuestra cultura, salvo por una suplantación desviada que adopta la forma de peligrosas adicciones.

Tengan esto presente cuando vean la escena donde el padre hace a sus hijos un pedido que parece casi incomprensible, recuerden la relación del rayo con los hongos y la de éstos con la mufa cuando vean el final que termina " bien como por arte de magia" a partir de una "justicia poética", no tan despóticamente implantada por el autor. Repentinamente todo cobra sentido: se trata de una película esotérica en clave de humor acerca del destino y la suerte de los argentinos. Una mirada tan penetrante al fondo de nuestro ser no podía menos que producir cuadros extremadamente absurdos, contradictorios y a la vez sublimes. Una película excelente, innovadora y genial. Cinco años después quizás sea demasiado tiempo para que siga siendo incomprendida.

Como de costumbre, los críticos no supieron mirar.




Sinopsis

"Felipe es un actor que a poco de consagrarse, protagoniza un evento a partir del cual es considerado mufa por sus propios compañeros y lo echan del elenco. Su vida se vuelve una catástrofe y su búsqueda será la de quitarse ese estigma de encima."

1 comentario:

Anónimo dijo...

NO SABIA NADA DE LA CRITICA DE LA PELI PORQUE LA VI EN LA TELE Y NO SOY DE IR AL CINE ADEMAS QUE NO ME LLAMAN LA ATNECION LAS PELIS ARGENTINAS EN GENERAL, PERO ESTA LA VI Y ME GUSTO MUCHO,POR MOMENTOS ME DIO MUCHA RISA, UN HUMOR IRONICO QUE PRO AHI NO TODOS ENTIENDEN. REALMENTE YO NO LE DOY BOLILLLA A LAS CRITICAS, LA VEO Y DESPUES CRITICO YO, SUERTE!!!!!!