sábado, 28 de febrero de 2009

Kimberly quiere un consejo



¡Cómo me partió el alma cuando supe que te habían echado del trabajo, Kimberly! Kimberley Swann, (16) empleada en una empresa dedicada a la trituración de papeles, escribió en Facebook que su trabajo le aburría. Su jefe, que evidentemente no tenía nada mejor que hacer, leyó su comentario en Facebook y la echó.

Mientras muchos antes que yo se han detenido en el riguroso examen de las consecuencias que las nuevas redes sociales en internet traen sobre la libertad de expresión, por mi parte me voy a limitar a darle un consejo a esta chica y a otras como ella con la humilde espranza de que se les grabe en lo profundo de su corazón y haga escuela:

Esto no te pasa por escribir en Facebook, Kimberly.
Esto te pasa por trabajar, estúpida.

Pero si no te gusta o te parece insuficiente un consejo de El Séptimo Enano, te puedo recordar algúnos párrafos de El estado griego, que escribió un tal Friedrich Nietzche en 1871, cuando Facebook aun no existía pero los jefes despedían y maltrataban a sus empleados igual que ahora.


Los griegos no inventaban para su uso estos conceptos alucinatorios; ellos confesaban, con franqueza que hoy nos espantaría, que el trabajo es vergonzoso, y una sabiduría más oculta y más rara, pero viva por doquiera, añadía que el hombre mismo era algo vergonzoso y lamentable, una nada, la sombra de un sueño. El trabajo es una vergüenza porque la existencia no tiene ningún valor en sí: pero si adornamos esta existencia por medio de ilusiones artísticas seductoras, y le conferimos de este modo un valor aparente, aún así podemos repetir nuestra afirmación de que el trabajo es una vergüenza, y por cierto en la seguridad de que el hombre que se esfuerza únicamente por conservar la existencia, no puede ser un artista. En los tiempos modernos, las conceptuaciones generales no han sido establecidas por el hombre artista, sin por el esclavo: y éste, por su propia naturaleza, necesita, para vivir, designar con nombres engañosos todas sus relaciones con la naturaleza. Fantasmas de este género, como dignidad del hombre y la dignidad del trabajo, son engendros miserables de una humanidad esclavizada que se quiere ocultar a si misma su esclavitud. Míseros tiempos en que el esclavo usa de tales conceptos...
Te tengo que dejar Kimberley porque me llaman de Twitter. Espero te haya sido útil el consejito y por si acaso se te ocurriese leer el ensayo de este gran poeta que los historiadores han confundido con un filósofo, te aclaro que el texto está bueno más o menos hasta la mitad; de la mitad hasta el final es puro relleno, o sea, basura que no vale la pena leer. Debo decirte, por si acaso te interesara, que en aquella época estaba mal visto escribir cosas breves y había que alargarlas de cualquier manera.

Lo cual me hace preguntarme qué sería del mundo y la historia del pensamiento si Nietzche y otros como él hubiesen podido usar Twitter, que te permite expresar tus ideas, pero en no más de 140 caracteres.

1 comentario:

WAVE dijo...

o teu blog es mui bom! : D

Participa na minha estatisticaa... gracias! yo espero que gostes de mio objectivo


e se tiveres interessada comienta , y yo voltarei :))